El conocimiento, tan profundo como la creación de una mujer tan incomprendida, que se sentía mal y contestaba que así estaban su ello y su superyó, pero su amor mas preciado le pedía que intentara el orgullo de saber que aún podía cantar. Que renunció a ser una persona y no obstante vive, y no le importa porqué pero sufre. Vive y sufre.
Que ama las mentiras, porque cree que matan el sol para dejar que se eleve el ya instaurado reino de la noche oscura, y admira su noche porque no la mata ningún sol.
Y cometió el error de probar el árbol del Masomenos, y desde ese momento busca lo absoluto y no encuentra más que cosas.
Llega a fascinarme esa capacidad de exaltar los poderes del lenguaje, de transportarlo a sinestesias implícitas e inéditas, como la de un jardín y la muerte, o una forma y el sexo, o una yo y una Segismunda. Encajan perfectas, se perciben inintencionadamente. (como tantas cosas que se perciben sin querer). (tantas). (tantísimas).

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