viernes, 31 de diciembre de 2010
Viven del sol que no ven
-Rico, ¿querés probar?-
-No, es que no me gusta la leche. Cuando era chico no había o yo no conocía la leche en polvo o envasada, había una que cuando la hervías le aparecía una cosa cremosa arriba y había que sacarla, me daba tanto asco...mamá le llamaba ''gordura''.-
-Pero ésta leche no tiene ''gordura'' y no da asco.-
-Sí, pero me quedó esa cosa con la leche, ahora no la puedo tomar.-''
Si te prestaras atención, entenderías tantas cosas.
martes, 28 de diciembre de 2010
I'm a terrible person.
Cause I've made up my mind
It's gonna be a bad day come Sunday !
I don't think I'll ever be sorry
No I'm not sorry for a thing I've done
And I don't think I'll ever wake up lonely
Cause having her around wasn't all that special.
lunes, 27 de diciembre de 2010
¿Por qué habría de serme tan difícil?
Los poetas, cuando escriben novelas, acostumbran a actuar como si fueran Dios y pudieran dominar totalmente cualquier historia humana, comprendiéndola y exponiéndola como si Dios se la contase a sí mismo, sin velos, esencial en todo momento. Yo no soy capaz de hacerlo, como tampoco los poetas lo son. Sin embargo, mi historia me importa más que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia, y además es la historia de un hombre: no la de un ser inventado, posible, ideal o no existente, sino la de un hombre real, único y vivo. Lo que esto significa, un ser vivo, se sabe hoy menos que nunca, y por eso se destruye a montones de seres humanos, cada uno de las cuales es una creación valiosa y única de la naturaleza. Si no fuéramos algo más que seres únicos, sería fácil hacernos desaparecer del mundo con una bala de un fusil, y entonces no tendría sentido contar historias. Pero cada hombre no es solamente él; también es el punto único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más, se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular. Por eso la historia de cada hombre, mientras viva, es admirable y digna de toda atención. En cada uno se ha encarnado el espíritu, en cada uno sufre una criatura, en cada uno es crucificado un salvador.
Pocos saben hoy qué es el hombre. Muchos lo presienten y por ello mueren más tranquilos, como yo moriré cuando haya terminado de escribir esta historia.
No puedo adjudicarme el título de sabio. He sido un hombre que busca, y aún lo sigo siendo; pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino que comienzo a escuchar las enseñanzas que me comunica mi sangre. Mi historia no es agradable, no es dulce y armoniosa como las historias inventadas. Tiene un sabor a disparate y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que ya no quieren seguir engañándose a sí mismos.
La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero. Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo; sin embargo, cada cual aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin, los restos de su nacimiento, viscosidades y cáscaras de un mundo primario. Unos no llegan nunca a ser hombres; se quedan en rana, lagartija u hormiga. Otros son mitad hombre y mitad pez. Pero todos son una proyección de la naturaleza hacia el hombre. Todos tenemos en común nuestros orígenes, nuestras madres; todos procedemos del mismo abismo; pero cada uno tiene su propia meta, como un intento y una proyección desde las profundidades. Podemos entendernos los unos a los otros; pero interpretar es algo que sólo puede hacer cada uno consigo mismo.
