lunes, 5 de septiembre de 2011
Anaflex
No quiero un te de tilo para calmarme, ni palabras dulces y analgésicas que me mantengan bajo anestesia. Si la inflamación no se va, el dolor vuelve, ¿no? Pero lo tedioso de la inflamación es que duela, ¿no? Y si vuelve no importa, porque no es lo mismo permanecer que ir y volver; y es tan posible acostumbrarse a las idas y vueltas como a la permanencia de un dolor, ¿no? No quiero un te de tilo para calmarme, ni idas, ni vueltas, ni permanencias, ni dolor, ni inflamación, ni mimos para perdonar, ni perdones que sanan el dolor pero no la inflamación. Quiero que alguien tenga ganas de hacerme un te de tilo para calmarme, aunque no me interese tomarlo. Ah, y también quiero que cese el dolor (con inflamación y todo).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario