SEG: Un tormento como sentirse deletreada por un semianalfabeto. De noche alguien pregunta en un jardín, pero las respuestas son equívocas y desdobladas.
CAR: Por lo menos sufrís, por lo menos sos desdichada.
SEG: Admiro tu dulzura ponzoñosa.
CAR: No me duele tu ironía. Pero si hicieras un esfuerzo por hablar. Te haría tanto bien.
SEG: ¿Querés que hable? Muy bien. (Pausa.) Todo está como un peine lleno de pelos; como escuchar con una esponja en los oídos; como un loco metiendo a una mujer en la máquina de picar carne pero le parece poco y mete también la alfombra, el piano y el perro. (Cierra los ojos.) Mirá por la ventana y decíme qué hay.
CAR : No lo puedo creer.
SEG: No te pido que te hagás creyente sino que digas lo que hay.
CAR: Hay un fotógrafo de esos que sacan "mirando el pajarito". Está fotografiando a un ciego -sí, lleva bastón blanco- acompañado de su perro.
SEG: ¿Y en la ventana de enfrente?
CAR: Lo de siempre: una bombacha y un corpiño sobre una silla y una sombra que va y viene. Es la sombra de la dactilógrafa.
SEG: ¿Y el sol?
CAR: No hay sol.
SEG: ¿Entonces qué?
CAR: Está opaco.
SEG: ¿Y los espejos que brillaban tan dulcemente?
CAR: También los espejos están opacos.
SEG : Ponete al lado mío.
CAR: Mi amante es más alta que un reloj de péndulo.
SEG: Basta de farsa.
CAR: Mi amante es obscena porque se toca la hora.
SEG: Todos me dicen que tengo una larga, resplandeciente vida por vivir. Pero yo sé que sólo tengo mis propias palabras que me vuelven.
CAR: Tantos proyectos que te exaltaban.
SEG: Es tarde para hacerme una máscara.
CAR: Dijiste que querías alabar el frío, la sombra, la disolución; dijiste que mostrarías cómo todos los caminos se abren a la negra liquefacción.
SEG: Ceremonia implacable. Alguien ejecutaba un gesto perfecto que me hechizaba y me daba terror.
CAR: No te entiendo
SEG: Mi palabra es oscura porque estoy sola.
CAR: Tal vez vos misma te dejás aprisionar en un círculo vicioso.
SEG: Alguna vez fijate lo que dice el diccionario acerca del "círculo vicioso". La definición termina así: Abrir es lo contrario de cerrar y cerrar es lo contrario de abrir.
-CAR: Y si la matamos, ¿qué?
SEG: No necesito sugerencias acerca de probables epílogos. Estoy hablando o, mejor dicho, estoy escribiendo con la voz. Es lo que tengo: la caligrafía de las sombras como herencia.
SEG: ¡Vámonos a las islas Galápagos! ¡Compremos un barco! ¡Las aguas nos llevarán!
CAR: Muerte por agua.
SEG: Un momento. ¿Te parece que los galápagos serán mansos?
CAR: Creo que no.
SEG: Car, no hagas nada. Mejor dicho, hacé lo que quieras.
SEG: Tendía las manos con amor hacia la otra orilla. ¡Car! ¿Cómo andás? ¿Cómo te sentís?
CAR: Voy y vengo.
SEG: Carl, alguna vez, tal vez, encontraremos refugio allí donde comienza la realidad verdadera. Entretanto, ¿puedo decir hasta qué punto estoy en contra? Car, ellos son todos y yo soy yo. Car, te hablo de la soledad mortal. Hay cólera en el destino puesto que se acerca, entre las arenas y las piedras, el lobo gris ...¿Y entonces, Car? Porque romperá todas las puertas, porque sacará afuera a los muertos para que devoren a los vivos, para que sólo haya muertos y los vivos desaparezcan. No tengas miedo del lobo gris. Yo lo mencioné para comprobar que existe y porque hay una voluptuosidad enorme en el hecho de comprobar. Sólo las palabras hubieran podido salvarme, pero estoy demasiado viviente. No; no quiero cantar muerte. Mi muerte... el lobo gris... la matadora que viene de la lejanía... ¿No hay un alma viva en esta ciudad? Porque ustedes están muertos. ¿Y qué esperanza nos queda si están todos muertos? ¿Y cuándo vendrá lo que esperamos? ¿Cuándo dejaremos de huir? ¿Cuándo ocurrirá todo esto?
CAR : Afuera es noche y llueve tanto.

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